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Perlas, la pureza de una gema para mamá

Perlas, la pureza de una gema para mamá

REGALOS PARA MAMA

Mayo es un mes muy especial para todos porque festejamos a una de las personas más importantes de nuestra vida: a mamá. Ella siempre ha sido nuestra compañera en las buenas y en las malas, así como una cómplice y una amiga.

Para festejarla como se merece, la propuesta para consentirla son las perlas, una de las gemas más hermosas creadas por la naturaleza, símbolo de sofisticación, tradición, amor y romanticismo que, unidas a la belleza del oro y los diamantes, crean una combinación exquisita para iluminar su sonrisa.

Para que conozcas un poco más sobre ellas, te contamos cómo nacen, cuántos tipos existen, cuáles se consideran más bellas y valiosas, así como sus cuidados. ¡Sigue leyendo!

 

El milagro de una perla

Las perlas son una gema muy especial porque no surgen de un mineral, sino de un ser vivo. El nacimiento de una perla es un suceso maravilloso. A diferencia de las piedras preciosas que deben pulirse para mostrar su belleza, las perlas no necesitan ningún tratamiento para exhibir su encanto. Nacen con un lustre iridiscente y un suave brillo que no se ve en ninguna otra gema.

La vida de una perla comienza cuando un objeto extraño, como una partícula de arena o un parásito, se aloja por accidente en el cuerpo de un molusco –generalmente ostras- y no puede ser expulsado. Como medida de protección, la ostra comienza a cubrir el cuerpo extraño con nácar y lo seguirá haciendo mientras el invasor continúe ahí. Luego de varios años –entre tres y diez- y varias capas de nácar, surgirá una hermosa perla del corazón de ese ser vivo.

 

Tipos de perlas que existen

Perlas naturales: Son las que se crean en las ostras o moluscos sin la intervención de la mano del hombre, sólo por acción de la naturaleza. Extremadamente raras y con un valor incalculable. Antes de 1888 sólo existía este tipo de perlas.

Perlas cultivadas: Las más utilizadas en joyería. Su creación se debe a la intervención del ser humano. La idea de cultivar perlas se le ocurrió a un japonés llamado Kochiki Mikimoto alrededor del año 1888. El método de cultivo consiste en extraer un fragmento de nácar de una ostra viva e injertarla en otra de la misma especie. La única diferencia entre las perlas cultivadas y las naturales es la manera en que el cuerpo extraño entra en la ostra: la primera de forma intencional por el hombre y la segunda de manera fortuita por la naturaleza.

Las perlas cultivadas, a su vez, se dividen en perlas de agua salda y perlas de agua dulce.

Perlas de agua salada: Como su nombre lo indica, son perlas cultivadas en aguas saladas. Son de tres tipos: Las perlas Akoya, las perlas Australianas y las perlas Tahitianas. Su forma, generalmente, es redonda y sólo vienen en color blanco o negro.

Perlas de agua dulce: También llamadas perlas Freshwater se cultivan en ríos y estanques. Estas perlas presentan colores más variados que las perlas de agua salada, entre los que destacan el blanco, rosa, malva, crema y gris. Son de nácar sólido por lo que resultan muy duraderas, resistentes a las picaduras, al desgaste y a la degeneración.

 PERLAS

Qué perlas se consideran más valiosas

Cuatro aspectos son tomados en cuenta por los expertos para establecer la calidad de una perla: la luminosidad, el aspecto de su superficie, la forma y el tamaño.

Luminosidad: Es el grado de intensidad en que la luz se refleja de manera lustrosa e iridiscente en su superficie. Entre mayor sea, más valorada será la gema.

Superficie: La superficie no debe ser totalmente lisa, sino que debe presentar un aspecto un poco arenoso.

Forma: Las perlas pueden tener diversas formas, pero las más valoradas son las redondas y las de forma de gota.

El tamaño: Las perlas de mayor tamaño son más valoradas, porque ha pasado más tiempo para crearse. Sin embargo, algunos expertos le dan más importancia al lustre y prefieren perlas más pequeñas, pero más lustrosas e iridiscentes.

 

Consejos para mantener las perlas en perfectas condiciones

Finalmente, te dejamos unos consejos esenciales para que tus joyas de perlas se conserven durante mucho tiempo de manera impecable.

- Límpialas con agua tibia y un pañuelo de algodón.

- No utilices detergentes, ni químicos para limpiarlas.

- Guarda las piezas en una tela suave para proteger su brillo.

- Evita almacenarlas en bolsas de plástico.

- Consérvalas a temperatura ambiente.

- No apliques perfume, ni cremas o cosméticos sobre ellas.

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