Menu

Enemigos que dañan tu joyería

Enemigos que dañan tu joyería

Cosas que dañan tu joyería

Si bien es cierto que el oro y los diamantes son materiales preciosos que se caracterizan por su durabilidad, también es verdad que no son invencibles. Y así como ellos, todos los elementos que conforman nuestras joyas, desde los metales hasta las gemas, también son susceptibles a sufrir daños si se les expone a ciertos factores. Conoce cuáles son los principales enemigos de tu joyería y ¡evítalos!

 

Productos químicos

Entre los enemigos más potentes de tu joyería se encuentran muchos de los productos que usas a diario. Por ejemplo, la laca para el cabello, las cremas o el perfume contienen químicos que dañan tanto a los metales como el oro y la plata, como a las piedras preciosas.

Los diamantes son susceptibles a los aceites ya que estos se quedan pegados en la superficie de la gema y disminuyen su brillo.

Las perlas, por ser porosas, suelen ser más vulnerables al maquillaje y a los productos para el cabello.

Los artículos de limpieza contienen cloro, blanqueadores, amoníaco y detergentes abrasivos que decoloran la plata y el oro y acaban con el brillo de las piedras preciosas más resistentes.

También debes cuidarte de los ácidos que podrían parecer inofensivos como los jugos de frutas y el vinagre.

Anillo de oro blanco con perla y diamantes

Por eso, las recomendaciones generales son:

- Siempre colócate tus joyas sólo hasta que hayas terminado tu arreglo, incluyendo la aplicación de spray para el cabello, crema, maquillaje y perfume.

- Nunca hagas tareas del hogar con ellas.

- Quítatelas antes de meterte a nadar en la piscina.

- Al final del día, retíralas antes de que comiences a desmaquillarte.

 

Luz y calor

Las piedras preciosas son tan delicadas como tú. ¿Por qué lo decimos? Porque así como tu piel se resiente y daña cuando la expones a los rayos del sol y al calor durante mucho tiempo, ellas también sufren deterioro al hacer lo mismo.

Por ejemplo, la amatista y las perlas pueden llegar a perder su color y “blanquearse” si las dejas mucho tiempo a la luz del sol. Al ámbar le ocurrirá lo contrario: se oscurecerá.

Aretes de oro con piedras preciosas

Por otra parte, el calor excesivo o los cambios bruscos de temperatura pueden quebrar algunas gemas al disminuir su humedad natural. Las perlas tienden a secarse y agrietarse cuando se resecan demasiado. Los ópalos pueden volverse blancos o marrones, desarrollar pequeñas grietas y perder la intensidad de sus colores.

Un tip para guardar tus perlas es que no las almacenes en bolsas de plástico o recipientes herméticos ya que esto las deshidratará y quebrará.

 

Agua salada y agua fría

El agua salada es peligrosa para algunas piedras preciosas ya que erosiona su acabado.

El agua fría suele ser más un peligro por descuido. Es frecuente que al entrar al agua los dedos se contraigan y sea fácil que el anillo se deslice sin que lo notes. Para cuando te des cuenta que la sortija no está en su lugar puede ser demasiado tarde.

 

Rasguños

Como sabes el diamante es el material más duro sobre la tierra conocido por el hombre. Le sigue el rubí. Si colocas tus joyas con diferentes gemas todas juntas, existe la posibilidad de que las rayen. Por eso, el consejo es que guardes cada una por separado para evitar el contacto entre ellas.

Joyero

 

Golpes

Como te mencionamos al inicio, los diamantes y el oro tienen la fama de ser resistentes, pero la verdad es que también son susceptibles a los impactos. Los diamantes sí pueden agrietarse cuando caen a una superficie dura y las demás gemas con mucha más facilidad. Toma en cuenta que las esmeraldas son especialmente frágiles y las perlas aún más. Ahora ya sabes cuáles son los principales enemigos de tu joyería. Evítalos al máximo y logra preservar su integridad durante más tiempo.